26 mayo 2011

Flores de Galleta (Glasa congelada)



Tenía mucha glasa congelada desde la comunión de José Antonio, la que me sobró de hacer sus galletas, así que he aprovechado para experimentar que tal quedaba la glasa congelada y para hacer flores que ya tenía ganas de verlas en galleta. Son muy fáciles de hacer, puesto que al ir toda la galleta en blanco no tienen ninguna complicación. La textura de la glasa estaba perfecta, tan solo la batí con un tenedor un poco, antes la había dejado descongelar en la nevera desde el día anterior. Coloreé una poca en rosa y amarillo y en papel de horno fui poniendo con el biberón grandes puntos que se fueron aplastando solitos y todavía mojados les eché por encima azúcar, así han quedado con este efecto tan gracioso. (Pinchad en la foto para ver mejor los detalles) Los dejé secar y al día siguiente fui poniendo una gotita de glasa en cada flor seca y le coloqué a cada una su centro de color.

Quedan muy vistosas y pueden servir para infinidad de celebraciones: para el día de la madre, para un cumpleaños, para una comunión, para aniversarios, para los amigos.....

Método de congelación:

1. En una fiambrera ponemos nuestra glasa y la cubrimos muy bien con film transparente. Cerramos con la tapa y a congelar. El día de antes de decorar la pasamos al frigo y dejamos hasta unos 20 minutos antes de decorar, batimos un poco y lista.

2. Hay otro método que consiste en poner la glasa directamente en film transparente y envolverla ahí, y ya congelar dentro de la fiambrera.

La valoración de la glasa congelada es muy positiva, congela y descongela perfectamente y la textura igual que el día que se hizo, lo recomiendo. Además me ha resultado muy cómodo y rápido hacerlo de esta manera puesto que nos ahorramos el paso de hacer la glasa. 100% recomendable.



22 mayo 2011

Donuts de Trotamundos


Estos donuts están requetebuenos!!!

La otra noche estuve viendo un programa de canal cocina en el que un chico investigaba hasta conseguir el pan de supermercado en su casa. Hizo uno al estilo casero pero a la semana el pan estaba duro como una piedra y además estaba mohoso. La clave para un pan de molde al estilo del de supermercado la encontró en un amasado muy fuerte y en poco tiempo conseguía una masa más aireada y más duradera. Esta información la almacené en mi disco duro como algo para tener en cuenta. Esa misma semana vi esta receta de donuts en el fabuloso blog de Trotamundos y me animé a hacerla. Ultimamente los donuts me salían un poco chiclosos no se si sería por el amasado en la panificadora o por el tipo de harina, la cuestión es que esta ha salido fantástica y con un saborcito riquísimo. Como rescaté lo que había visto sobre el pan de molde puse a amasar en la kitchen aid a una velocidad alta y enseguida tuve una masa elástica y suave. No se cuanto tiempo durarán tiernos porque de hecho no se lo que van a durar pero han salido genial.

INGREDIENTES
  • 3 cdas. de levadura seca  o levadura de panadería
  • 240 ml. de leche (templada)
  • 400 gr. de harina de fuerza
  • 30 gr. de azúcar
  • 1/2 cdta. de sal
  • 1 cdta. de extracto de vainilla líquido (le pusé media y media de aroma de naranja)
  • 3 yemas de huevo
  • 56 gr. de mantequilla
  • aceite vegetal
para el glaseado
  • 150 gr. de azúcar glas
  • 3 o 4 cdtas. de leche o agua
  • 2 cdtas. de exctracto de vainilla (opcional)
En un bol ponemos 180 ml. de leche junto a 2 cdas. de levadura, lo mezclamos y continuamos añadiendo 110 gr. de harina, mezclamos bien hasta conseguir una pasta.  Lo cubrimos con un paño y lo dejamos reposar durante unos 30 minutos en un lugar cálido. (Lara nos recomienda incluso ponerlo cubierto con una mantita eléctrica, lo probé y el resultado fue estupendo). La foto de arriba es la de la esponja.
Transcurrido el tiempo, ponemos en el bol de nuestra batidora eléctrica o en cualquier otro bol si lo hacemos de forma manual, el resto de la leche y de la levadura que nos ha quedado, lo mezclamos y continuamos añadiendo las yemas de huevo, el azúcar, la sal, el extracto de vainilla y la masa que hemos preparado con antelación, lo mezclamos durante unos 30 segundos o hasta que nos quede una mezcla suave, seguidamente añadimos la mantequilla a temperatura ambiente cortada en cuadrados y volvemos a mezclar durante unos 30 segundos, o hasta nos quede una masa suave.
Si utilizamos la KA, cambiamos al accesorio amasador, y continuaremos amasando añadiendo el resto de la harina en varias adiciones hasta obtener una masa suave, lisa y  sin que se pegue en nuestras manos. Si veis que se pega, añadir una poco más de harina, pero de poco a poco, sino la textura de nuestra masa cambiaría.
Lo tapamos con un film transparente y lo dejamos reposar a temperatura ambiente durante 30 minutos.  Transcurrido dicho tiempo, lo introducimos en el frigorífico durante 1 hora mínimo y 12 máximo.
Una vez que hemos dejado reposar nuestra masa, enharinamos la superficie de trabajo y extendemos nuestra masa con el rodillo, dejando una altura de algo más de 1 cm, y vamos cortando con la ayuda de un cortador de dónuts o cualquier otro que nos sirva para ello.  Vamos pasando nuestra masa cortada sobre una bandeja cubierta con un paño de cocina, y los depositamos encima.
Una vez tengamos cortada nuestra masa, lo dejamos reposar durante unos 40 minutos, cubierto con un paño liso, en un lugar cálido y lejos de corrientes de aire.
Ahora que ya tenemos la masa lista, calentamos el aceite (debe tener una temperatura de unos 180º) y empezamos a freír 1 o 2 minutos por cada lado.
Una vez fritos, preparamos el glaseado, para ello, ponemos en un bol todos los ingredientes y batimos hasta conseguir una masa suave y lisa.
Sumergimos la mitad de nuestros dónuts en el glaseado, escurrimos bien y lo dejamos reposar sobre una rejilla.

Creo que el sabor más auténtico se lo ha dado el aroma de naranja tenéis que probarlo, ah!! para los despistado deciros que  el aceite de girasol es para freirlos.




15 mayo 2011

Rosquillos de Mayo (Rosquillos de huevo)

La Fiesta de los domingos de Mayo de Priego de Córdoba, destaca en el calendario festivo local por ser la celebración prieguense más genuina.
Su permanencia a lo largo del tiempo, la causa que provocó su origen y su propia forma externa, son aspectos suficientes para darle una configuración propia y particular.
Fuertemente arraigada en el pueblo, a lo largo de su más de trescientos cincuenta años de celebración, se ha mantenido y han llegado hasta nosotros con una fuerte pujanza y esplendor. Tradicionalmente se venía admitiendo que el origen de las Fiestas de Mayo estaban en el "voto" que hizo el pueblo de Priego, consistente en celebrar a perpetuidad solemnes cultos, para librarse, por intersección divina, de uno de los males más trágicos de aquellos tiempos como era la peste. Pero las fuentes documentales, han ofrecido un historia bien distinta, ya que los años en los que pudo realizar el voto no coinciden con las fechas en las que se producen las epidemias.
Así pues, una nueva interpretación de las fiestas, desde su origen apunta a que los cultos de Mayo se realizaron para pedir la lluvia tan necesaria para obtener buenas cosechas. El análisis de la documentación de las cuatro Hermandades que han venido celebrando tradicionalmente sus fiestas en Mayo, pone de manifiesto que en sus actas y constituciones se hacen referencias directas a la lluvia como objetivo a conseguir con dichas celebraciones. 
La fecha en las que comenzaron a celebrarse, puede situarse en 1642, en el momento de fundarse la Hermandad de Jesús de la Columna, en cuyas constituciones se recoge la celebración de fiestas en el mes de Mayo. 
En estas fiestas las imágenes titulares de las cofradías, los domingos de Mayo, son expuestas en magníficos retablos que lucen ornamentaciones florales, luces, telas, velas, así como los más bellos candelabros y jarrones, llegando a conseguir cada Hermandad, en su afán de superación, año tras año, verdaderas obras de arte. En los cultos religiosos destacan los acompañamientos musicales de coros y orquestas y las interpretaciones de " Arias" y " Plegarías" por destacados tenores y barítonos expresamente contratados para ello. 
Punto culminante de los cultos de cada Hermandad es la procesión de la imagen de su titular que se realiza en la tarde de cada domingo.
Al Contrario que en la Semana Santa, los desfiles procesionales de Mayo no son de penitencia, sino claramente festivos; en consecuencia, las túnicas y capirotes se sustituyen por las largas hileras de mujeres con traje negro de gala y mantilla española. Los cofrades acompañan a la imagen que ha sido adornada con el máximo esplendor en sus más lujosos tronos y los costaleros visten uniformes. Para solemnizar aún más la procesión, se lanzan miles de cohetes, se queman fuegos artificiales y se traen bandas de música, civiles o militares que, a veces, realizan vistosos desfiles al son de la música marcial.
 
Fuente: Turismo de Córdoba.




Cuando la semana pasada estaba preparando estos rosquillos me vinieron a la mente cientos de recuerdos. Fue oler estos rosquillos y recordar las veces que mi madre los hacía cuando era pequeña. Los preparaba para regalarlos a la hermandad del Buen Suceso y que luego los subastaran en las tradicionales "Rifas". Los preparaba también para San Antonio, para nuestro vecino "Benigno" y los preparaba cuando había algo que celebrar. Recuerdo que a veces los llevaba al recreo a modo de los modernos "donuts", uhmm qué aroma tienen estos rosquillos!! Y qué recuerdos pueden traernos los olores!!


La receta es la misma que preparaba mi madre y su familia antaño así que os la pondré tal cual me la dejaron mis antepasados:

Para un huevo:
2 cascarones de leche
1 de aceite
5 cucharadas de azúcar
1 gaseosa
harina hasta obtener una masa blandita (un poco pegajosa)
se fríen al fuego lento.


Era la primera vez que me enfrentaba a esta masa y no tenía ni idea de como tenía que quedar. Pero recordé que mi madre untaba de aceite la mesa de la cocina para que se despegara la masa así que la dejé en el punto de que estuviera un poquito pegajosa.
Hice 3 huevos, a uno le quité un poquitín de cáscara por arriba y fui sacando el huevo para que quedara para las medidas entero.
El aceite lo freí con una cáscara de naranja y lo dejé enfriar. (lo que conocemos por aceite tostado)
Lo mezclé todo y fui echando harina, cuando acabé pesé la harina que me sobró de un kilo y puedo deciros que me sobraron 150 gr, así que ya sabéis para 3 huevos he usado 850 gr de harina.


Se engrasa la encimera y se van haciendo bolitas con la masa juntamos dos y le hacemos un agujerito en el centro y estiramos un poquito, estilo a cuando hacemos el roscón de reyes, y ya vamos friendo. Vamos pasando a un plato con papel absorbente y una vez todos fritos pasamos los rosquillos por un almibar clarito al que le pondremos un chorreón de aguardiente y de ahí los emborrizamos en azúcar.


Puedo deciros que al probarlos recién hechos me supieron a los de mi madre y me transportaron a otros tiempos.









10 mayo 2011

Galletas 1ª Comunión (José Antonio)


1 de Mayo fue el día de las madres y que mejor regalo para mi,  poder celebrar en este día tan especial la 1ª Comunión de mi hijo mayor, José Antonio.

Fue una ceremonia preciosa, se notaba el cariño que todos los catequistas habían puesto en ello, hubo  detalles muy bonitos y para darle la categoría que se merecia el Coro del Colegio alegró la cermonia con sus cantos. ¡Es la 1ª Comunión más bonita a la que he asistido!

¡Gracias a todos!


Para esta ocasión preparé estas galletas, iglesias y ángelitos. Después de muchos meses haciendo modelos y más modelos de prueba: palomas, cáliz, cruces, ... me decidí por estas iglesias y unos ángeles que improvisé el mismo día de realizarlas. Me parecieron menos vistas que las que hice de prueba y aunque en un principio pensé en hacerlas de fondant, por votación popular en casa arrasaron las de glasa, así que nada el pueblo manda.





La receta de galletas como viene siendo habitual es de Julia de Postreadicción os la pongo a continuación:

Ingredientes:

250 g mantequilla Président a temperatura ambiente
175 g azúcar glas tamizado
1 cdta de esencia de vainilla y 1 cdta esencia de mantequilla
550 g harina tamizada
1 huevo normal y 1 yema a temperatura ambiente


Con la Kitchen Aid con el accesorio de palas planas, batir la mantequilla a velocidad 3 durante 1 minuto. Bajar con una espátula lo que haya en las paredes y en la pala y volver batir a la misma velocidad durante otro minuto. Bajar a velocidad 1 e ir añadiendo el azúcar a cucharadas. Cuando el azúcar esté bien integrado, volver a subir a velocidad 3 y batir durante 1 minuto.

Parar la máquina y añadirle las esencias. Ponerla a velocidad 1 e ir vertiendo el huevo ligeramente batido muy poco a poco, hasta que esté bien integrado. Si es necesario, parar la máquina para bajar lo que quede en las paredes. Comenzar a añadir la harina a cucharadas a velocidad 1. Batir lo justo para que se integre la harina.

Colocar la masa sobre un papel de hornear, darle una forma redonda y chata y cortarla en tres trozos iguales. La masa parecerá plastilina, flexible pero no pegajosa.

Coger uno de los trozos y darle forma rectangular con las manos.

Colocar otro papel de hornear encima y con un rodillo estirar la masa con un grosor uniforme de unos 6 mm. Conviene utilizar un rodillo graduable. Hacer lo mismo con los otros dos trozos.

Ponerlos en una bandeja de hornear, uno encima de otro, con cuidado de que no se doblen (el trozo más grande siempre debajo). Dejarlos enfriar en la nevera un mínimo de 3 horas, o incluso de un día para otro.

Al sacar la masa pasarle el rodillo por encima una o dos veces, por si hubiera perdido un poco la forma, y cortar las galletas con un cortapastas o con un modelo de cartón y cuchillo. La masa se quedará pegada al cortapastas.

Poner galletas de tamaño uniforme en la misma bandeja, ya que tardarán más o menos en hacerse en función de si son más o menos grandes. Aunque no llevan levadura, hay que dejar un par de centímetros de separación entre galleta y galleta. No es necesario colocar papel de hornear en la bandeja de las galletas porque no se pegan.

Volvemos a dejar la bandeja en la nevera con las galletas ya cortadas, esta vez durante 15 minutos en nevera (o bien 10 minutos en el congelador). Los recortes sobrantes se vuelven estirar entre dos papeles de hornear y a enfriar en la nevera durante al menos 15 minutos. (Yo lo hago directamente, al menos con frío)
Precalentar el horno a 180º C con calor arriba y abajo, y sin aire, e introducir la bandeja durante unos 12 minutos (cuanto más grandes, más tiempo). Hornear solo una bandeja por vez, situándola en la parte central del horno (ni arriba ni abajo).
Dejar reposar las galletas sobre la bandeja 1 ó 2 minutos al sacarlas del horno y pasarlas luego a una rejilla hasta que se enfríen. Conviene dejarlas enfriar dos horas mínimo antes de decorarlas, ya que al principio están algo quebradizas.


El glaseado:

200 g agua tibia
25 g polvo de merengue
1 cucharadita de cremor tártaro
1 kg de azúcar glas tamizado
2 cucharaditas de sirope de maíz (opcional)*
Colorantes alimentarios al gusto
* Da más brillo al glaseado


Poner el agua y el polvo de meregue en el bol. Mezclarlo en la Kitchen Aid con el accesorio de varillas a velocidad 5 durante 30 segundos. Añadir el cremor tártaro y mezclar a velocidad 5 durante 30 segundos más.
Poner el sirope de maíz y todo el azúcar glas de una vez y colocar el cuenco en el robot de cocina.
Mezclar con las palas planas a velocidad 1 durante 10 minutos y finalmente a velocidad 4 durante 2 minutos.
Sumergir un cuchillo a través de la superficie del glaseado: deberá quedarse liso al contar entre 5 y 10 segundos (video tutorial de Sweetopía aquí). Si tarda menos, batir más tiempo o añadir más azúcar glas. Si tarda más, añadir un poco de agua y batir para que se incorpore bien.

03 mayo 2011

Pan milagro

Webos Fritos ya posee un libro en el mercado y yo tengo la suerte de haber sido una de las privilegiadas de tenerlo entre mis manos antes de que se pusiera a la venta en las librerías. Es espectacular al igual que el blog, así que ya sabéis si aún no lo tenéis ya podéis ir a encargarlo en vuestras librerías y comprarlo o pedirlo directamente en su web.



Lo estrené con este pan que Susana tituló así "milagro" y es que parece un milagro que con unos ingredientes tan básicos salga este espectacular pan que está relamente bueno.
La receta es muy parecida a la del pan en pyrex.

Copio aquí su receta tal cual de su blog:

Ingredientes:

310 gr harina de fuerza
175 gr de agua.
20 gr de aceite.
15 gr de levadura fresca
Una cucharada pequeña de sal

Preparación:

1. Colocar en un bol grande la harina, y desmigar la levadura en el centro.
2. Añadir el aceite y el agua. Amasar todo durante 10 minutos. En la mitad del amasado añadir la sal.
3. Continuar amasando con movimientos firmes, hasta formar una bola. No os preocupe no haber amasado nunca; para este amasado no se requiere unos conocimientos especiales, sólo mezclar bien todos los ingredientes y trabajarlos para que se vayan uniendo y formando la masa.
4. Pincelar el pan con un poco de aceite y espolvorear con harina.
5. Colocarla en un molde Pyrex con tapa de forma redonda, ligeramente engrasado.
6. Hacer unos cortes rápidos con un cúter afilado. No os preocupéis en exceso si no salen muy bien: así le dará un toque rústico.
7. Meter en el horno en frío y ponerlo a 220˚ durante unos 40 minutos, hasta que lo veamos hecho.